PREÁMBULO

1. La Campaña Urbana Mundial (World Urban Campaign en inglés), fue creada por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) en 2010. Se trata de una plataforma de promoción y asociación para sensibilizar y promover un cambio positivo con el fin de lograr ciudades verdes, productivas, seguras, saludables, inclusivas, sostenibles y bien planificadas. A través de sus campañas y de los más de 250 Campus de Pensadores Urbanos (Urban Thinkers Campus en inglés), que han contado con más de 30.000 participantes, la Campaña Urbana Mundial ha proporcionado un intercambio educativo dirigido por sus 16 grupos asociados[1] para compartir aprendizajes, ideas, mejores prácticas, herramientas, ejemplos locales y estudios de casos para hacer que las ciudades y las comunidades sean más sostenibles y accesibles y así mejorar nuestro futuro urbano compartido.

 

2. En este momento crítico para las ciudades de todo el mundo, los socios de la Campaña Urbana Mundial se han reunido para proporcionar un marco e identificar acciones relacionadas para crear ¡La Ciudad Que Necesitamos Ahora! (LCQNA). La visión es hacer que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles para el final de la década con el fin de lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, al tiempo que se hace frente a las crisis cada vez más urgentes del cambio climático, las pandemias mundiales como la COVID-19 y el desafío de integrar en las ciudades y pueblos a un gran número de nuevos migrantes y refugiados, reconociendo al mismo tiempo sus derechos, experiencias vividas y conocimientos para contribuir positivamente a su nueva ciudad de acogida.

 

3. ¡Ahora es el momento de una nueva acción! En 2015, la Campaña Urbana Mundial desarrolló La ciudad que necesitamos para crear una visión compartida, un marco, hacia la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) celebrada en julio de 2016 en Quito, Ecuador. La Campaña fue reconocida y ayudó a influir en el acuerdo final, también conocido como la Nueva Agenda Urbana (NAU). Sin embargo, los desafíos del siglo XXI convergen en las ciudades con mayor intensidad al mismo tiempo que crece la población urbana y se concentra la pobreza.

 

4. LCQNA (3.0) está alineada con La ciudad que necesitamos (2.0) y se basa en la aplicación de acuerdos mundiales como la Nueva Agenda Urbana, Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París sobre el Clima, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, la Declaración de Nueva York sobre los Refugiados y los Migrantes, con referencia a la Declaración Universal de los Derechos Humanos como base fundamental.

 

DESAFÍOS URBANOS

5. Instamos a los Estados miembros y a la comunidad internacional a considerar nuestra visión común impulsada por los principios y los motores del cambio, para trabajar eficazmente por la localización de los ODS y hacia los Objetivos Globales 2030 y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat IV) en 2036.

6. El mundo se encuentra en una encrucijada. Como hemos visto desde 2020, el mundo, y las ciudades en particular, viven lo que se ha llamado "la nueva normalidad", ya que las personas que viven en las ciudades, especialmente los grupos pobres y vulnerables, se han visto desproporcionadamente afectadas por los retos sociales, económicos y políticos de la pandemia COVID 19. Las ciudades también se han visto cada vez más afectadas por el impacto del aumento de la temperatura y los fenómenos meteorológicos violentos como consecuencia del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de las actividades humanas. Además, el mundo está sometido a recientes conflictos bélicos que afectan a ciudades y comunidades enteras, desencadenando una crisis humanitaria. Esto ha provocado retrocesos devastadores en la consecución de nuestros objetivos de erradicar la pobreza y avanzar en ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles. No solo no estamos en camino de alcanzar los ODS, sino que el futuro parece cada vez más incierto con la aceleración de las crisis de distinta naturaleza, ya sean ambientales, económicas, geopolíticas y sociales, que amplían las brechas en las ciudades. La realidad actual del cambio climático, los riesgos de pandemias y las guerras que destruyen las ciudades, refuerza nuestro impulso para corregir las acciones y poner urgentemente a las ciudades en el camino de construir una vida urbana mejor para las generaciones futuras.

 

7. Más que nunca, nuestra visión compartida es lograr ciudades y asentamientos humanos en los que todas las personas puedan disfrutar de la igualdad de derechos y oportunidades, así como de sus libertades fundamentales, guiados por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, incluido el pleno respeto de las leyes internacionales. Para hacer realidad esta visión, necesitamos implementar los ODS y la NAU complementaria, que se basa en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se nutre de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo.

 

8. En las próximas décadas, el número de habitantes de las ciudades se duplicará, alcanzando casi las tres cuartas partes de la población mundial. Más del 60 por ciento del entorno construido necesario para acomodar a estos nuevos habitantes urbanos en 2030, aún no se ha construido. La forma en que planifiquemos, construyamos y gestionemos nuestras ciudades hoy determinará el resultado de nuestros esfuerzos por lograr un desarrollo sostenible y armonioso mañana. Las ciudades bien planificadas permiten a todos los residentes la oportunidad de tener vidas seguras, culturalmente ricas, saludables y productivas. Las ciudades bien diseñadas ofrecen a las naciones grandes oportunidades para promover la inclusión social, la igualdad, la resiliencia y la prosperidad. Pero la planificación actual no está al alcance de la mitad de los habitantes de las ciudades. Se necesitan nuevas herramientas para planificar las ciudades que tengan en cuenta el derecho a la ciudad para todos.

OPORTUNIDADES URBANAS

9. Como se declara en la Nueva Agenda Urbana de las Naciones Unidas y se reitera aquí: "La batalla por un futuro más sostenible se ganará o se perderá en las ciudades".

10. Las ciudades son los motores del mundo para el desarrollo humano, los negocios, las empresas sociales y la innovación. Con una buena gestión, pueden proporcionar puestos de trabajo, esperanza y crecimiento, al tiempo que construyen la sostenibilidad. Las ciudades representan una oportunidad sin igual para forjar una nueva era urbana en la que las personas puedan encontrar libertad, igualdad de oportunidades, inspiración, prosperidad, salud y seguridad.

 

11. La transición ecológica que se presenta como un imperativo, exige una nueva economía definida por el reconocimiento de los límites de los sistemas naturales en nuestro enfoque de la urbanización.

 

12. Entender la ciudad como un complejo sistema socio-ecológico puede ayudar a hacer realidad un sueño hasta ahora imposible: el de unir los objetivos económicos a corto plazo con políticas y estrategias a más largo plazo que se centren en la paz, la prosperidad compartida y la mejora de la salud, la seguridad y el bienestar de todos los habitantes de una ciudad, respetando al mismo tiempo la identidad cultural y preservando el entorno natural. Creemos que las ciudades y las comunidades solo pueden llegar a ser verdaderamente regenerativas, ricas en patrimonio, resilientes y sostenibles si empezamos a aplicar principios clave y a tomar medidas para la LCQNA en 10 áreas clave: salud y bienestar; paz y seguridad; adaptación y resiliencia climática; inclusión e igualdad de género; oportunidades económicas para todos; cultura e identidad; gobernanza local; planificación y diseño urbano; vivienda, servicios y movilidad, y; aprendizaje e innovación.

LA CIUDAD QUE NECESITAMOS AHORA: ÁREAS DE ACCIÓN, PRINCIPIOS Y ODS RELACIONADOS

[1] La Campaña Urbana Mundial está compuesta por dieciséis (16) grupos constituyentes asociados (PCG): Autoridades locales y subnacionales, investigación y academia, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones de base, mujeres, niños y jóvenes, parlamentarios, empresas e industrias, fundaciones y filantropías, personas mayores y personas con discapacidad, profesionales, sindicatos y trabajadores, agricultores, pueblos indígenas y medios de comunicación.

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